Como ser jurado del concurso de cassalla ¡y no morir en el intento!

La verdad es que cuando me ofrecieron ser jurado en este Ier CONCURS DE CASSALLA DE LA COMUNITAT VALENCIANA, decliné de inmediato, que uno no es muy de cassalles y conoce bien de la peligrosidad de este líquido elemento. Pero la insistencia y tenacidad de Galletero, aun no se como, me hicieron aceptar el ofrecimiento.

Carles Galletero ha sido el ingenioso ingeniero de esta Iª FIRA DE LA CASSA DE REAL (ya sabes, omite lo de Montroi si quieres evitarte algún disgusto si anda algún realero cerca). Verdaderamente Carles es un personaje atípico, poeta, rapsoda, periodista, radiofonista, guionista, monologuista y seguramente unos cuantos ista más que en este momento olvido, pero es sobre todo feriante, si feriante. Un larga y exitosa trayectoria le avalan como referente en la organización de ferias gastronómicas. Él interviene activamente durante el evento y es frecuente verle tras el mostrador de la caseta, vendiendo tickets. Escuchar sus diálogos con la marujas (perdón por la expresión, se me ha escapado) es toda una delicia. Sus argumentos para evitar los descuentos son inapelables: ‘no puc, estic cuidant de una mare malalta i me costa molts diners’.

Sabiendo que la cassalla se ha convertido en una de las bebidas de modo entre nuestros jóvenes y sobre todo en el mundo fallero, sabiendo que en la Comunitat hay una serie de poblaciones donde existen destilerías con marcas icónicas como Cullera (Cerveró), Monforte del Cid (Anís Tenis), Bellreguard (Ferri), Alcoy (Licores Sinc), Ayelo de Malferit (Juan Micó) o Silla (Ríos), entre otras ¿Por qué organizar esta feria en Real que no tiene ninguna? Es cierto, no tiene ninguna, ahora.  Pero a finales del siglo XIX, la localidad llegó a contar con más de cuarenta bodegas y destilerías, convirtiéndose en un importante centro productor de anís.  Entre las muchas marcas que surgieron en aquella época, destaca sin lugar a dudas la de la familia de Eduardo García, La Industrial Realense, con su Anís la Valenciana, que con un golpe de osadía acción, se adelantó a las modernas acciones de marketing y pasó a convertirse en Anís Maura, tras solicitar el consentimiento expreso del entonces presidente del gobierno Antonio Maura, utilizando su nombre e imagen para promocionar su producto.  Es curioso, si visitas la exposición instalada en el primer piso del Ayuntamiento de Real, que en algunos de sus carteles, los más modernos, venía el número 2 como el teléfono de fábrica, lo que da muestras de su importancia, ya que suponemos que el 1 estaría asignado al ayuntamiento. Otro dato sorprendente es la utilización de la imagen de Sara Montiel o Clark Gable en su cartelería.

 El alcalde Gerardo López, busca rescatar del olvido con esta iniciativa aquel pasado glorioso y poner en valor la tradición ‘cassallera’ de Real.  La I Feria de la Cassalla es un ambicioso proyecto que aúna gastronomía, cultura y, por supuesto, degustación de este licor ancestral, en la multitud de variedades con las que se ha diversificado actualmente.  Durante este fin de semana, los visitantes podrán disfrutar de una variada oferta de tapas elaboradas con productos autóctonos, maridadas con vinos de la región y, cómo no, con la protagonista indiscutible del evento: la cassalla.

Ier CONCURS DE CASSALLA DE LA COMUNITAT VALENCIANA

Para estas lides estuve acompañado por un jurado excepcional: Joan Clement (Cociner, docente y comunicador gastronómico), Lluis Ribera (Presidente de la Associació Fira Gastronòmica de l’Alcúdia), Emili Piera (Novelista y periodista, experto en gastronomía), los empresarios Carles Vicamp y Amparo Soria (reputados consumidores de este anisado) y finalmente contamos con la presencia de la sicóloga Sonia Fanjul, que dejó sus habituales ocupaciones, bastante más serias, para entregarse a estas más lúdicas (por cierto, vino preparada con un chuleta explicativa de las cuestiones relevantes a evaluar en la cata).

Tras las explicaciones de rigor comenzamos una complicada cada, similar a las vínicas, en las que siguiendo la metodología clásica se evaluaban las tres fases: Visual, nasal y gustativa, a la que la organización había añadido la calificación de armonía. A diferencia de los vinos, en las cazallas (anises secos) el color no es una nota relevante, ya que en general deben tener una transparencia limpia, similar a agua. En cuanto a los aromas pudimos comprobar que algunas tenían un aroma intenso, pero otras uno bastante más suave, de todas formas lo importe era el gusto. Debes saber que quien cata no debe apurar el contenido de su vaso, pues correrá el peligro de acabar ‘doblado’ y eso no está de buen ver. Hemos procurado mojar levemente la lengua y solo sorber una mínima cantidad cuando teníamos alguna duda. Aun así, hemos ido combinando con pequeños sorbos de agua y trozos de manzana que la organización ha puesto a nuestra disposición para limpiar el paladar.

En una primera parte hemos probado diez cazallas tradicionales, blancas (por aclararnos) y en una segunda fase los licores de cazalla, visualmente más animados, que con la base del anisado, contenía distintos sabores (fresa, limón, mistela, mango, etc).

LOS GANADORES, LICOR DE CASSALLA:

  1. Tio Canya (Mango)
  2. Canari (Limón)
  3. Cantabria de Anís Tenis (25 hierbas aromáticas)

LOS GANADORES DE CASSALLA:

  1. Anís Tenis Seco
  2. Cassalla Cerveró
  3. Cavaller

Así que hemos resistido, sin morir en el intento, esta curioso cata de cazallas que esperemos siente precedente y que, junto con la FIRA DE LA CASSALLA, se institucionalice en la población de Real, asentada sobre un meandro del río Magro y que forma parte de esa comarca de la Vall dels Alcalans. La Feria, ya ayer mismo tras su inauguración oficial, estuvo muy animada y fue curioso ver como cada uno tenía sus preferencias por una marca u otro o se aprestaban a descubrir los nuevos productos derivados. Solo recomendarles que, si asisten este fin de semana, procuren que uno de los ocupantes del vehículo no conduzca o que compren la botella para bebérsela en casa, que también es posible. También se pueden degustar y comprar productos típicos, con algunos stands dedicados a la alimentación.

ACLARACIÓN: Se habrá percatado el avezado lector que he venido utilizando indistintamente el término cazalla y cassalla para referirme al mismo producto. Evidentemente el segundo es la valencianización del primero (aunque quienes primero a comenzaron a utilizarlo en su etiquetado fueron los de Cerveró). Y como muchos sabéis, el nombre deriva de la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra, donde curiosamente, en su época de máximo esplendor, llego a tener 15 destilerías que, si las comparamos con las 40 que llego a tener Real, tampoco son muchas. ¿Quizás debería plantearse el ayuntamiento cambiar el nombre de la población por el de Real de Cassalla, no?

Bromas aparte, otro aliciente fue encontrarme con Minerva Hernándiz, hija de mis amigos Montse y Miguel, convertida en concejal del Ayuntamiento de Real y flamante presidenta de la Comarca de la Vall dels Alcalans. En estas ocasiones, cuando uno piensa que la ha tenido en brazos, se da cuenta de que el tiempo pasa inexorablemente.

MAL SABOR DE BOCA. Solo un detalle enturbió una jornada muy especial, el representante de una de las destilerías estuvo muy poco afortunado cuando subió a recoger su premio, marcándose un Luis Rubiales cuando estaba en el escenario. Quizás a él debió parecerle muy gracioso, pero fue una falta de respeto a las autoridades locales, con quien estaba compartiendo escenario en ese momento, y sobre todo con el pueblo de Real. Lamentable. No estaría mal que la dirección de esa casa, independientemente del apellido que lleva este señor, se disculpara con la organización de la feria y el ayuntamiento. No cito nombres porque comportamientos tan inexplicables ensombrecen y perjudican la prestigiosa imagen que esa marca centenaria se ha labrado en el sector.

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