Nunca discutas con un imbécil, te hará descender a su nivel y allí te ganará por experiencia.
A pesar de que procuro acatar a rajatabla la máxima anterior, en ocasiones uno no puede evitar terciar en ciertas disputas y cuando escucha la manida frase de que ‘los vinos valencianos tienen poca calidad’ que ‘aun no pueden compararse con el de otras zonas’ o que ‘aún tienen mucho camino por recorrer’, entonces pierdo la compostura y entro al trapo. No debiera (sobre todo cuando la discusión es en rrss y puede salirse de madre), pero no puedo evitarlo. Me molestan estos ‘enteraos’ de salón que hace años escucharon una de estas frases y las repiten continuamente, como para darse importancia, evidenciando por el contrario que no tienen ni idea de lo que están hablando. Auténticos analfabetos en la cultura del vino, que creen que para entender de vino tienes que pedir un Rioja o un Ribera del Duero. Consumidores poco habituales abducidos por el tempranillo y la madera, que ignoran la existencia de otras variedades o los distintos sistemas de maduración.
Auténticos indigentes vitivinícolas que se las quieren dar de pisto. El vino valenciano ya tiene suficiente recorrido y experiencia para merecer una alta consideración de la opinión pública, sobre todo la valenciana (alicantina y castellonense, por supuesto) que debería convertirse en embajadora de sus propios vinos y dar ejemplo de consumo y promoción, una asignatura todavía pendiente. Si que es cierto que ha mejorado mucho la presencia en las cartas de la restauración, sobre todo de la gastronómica, pero aún no es suficiente. Por eso a veces aún me pregunto si el esforzado trabajo de personas como Cosme Gutiérrez o Eduardo Mestres han servido para algo.



Por todo lo anterior, cuando aparecen las puntuaciones del último informe sobre los vinos del Mediterráneo y centro de España, publicadas en la prestigiosa revista estadounidense Robert Parker Wine Advocate y firmado por Luis Gutiérrez, catador de los vinos españoles para la publicación, y que han supuesto un auténtico diluvio de puntos para nuestros vinos, uno se las restregaría por la cara a estos indocumentados. Voy a haceros un resumen, pero solo de aquellos que han superado la infranqueable barrera de los 93 puntos, algo que no está al alcance de la mayoría. Y que tan poco significa nada, que hay otros con menos puntuación de nos pueden gustar más. Cada uno podemos/debemos tener nuestra propia opinión. Pero vamos con Wine Advocat:
Dussart Pedrón, la bodega de Los Pedrones, continúa emocionada con sus puntuaciones
- 93 ptos. – Le Bobal (2022)
- 93 ptos. – Le vermentino (2022)
Rafa Cambra, enólogo unánimemente muy considerado.
- 95 ptos. – Casa Sosegada (2021)
- 95 ptos. – Casalabor (2020)
- 94 ptos. – La Forcallà de Antonia (2022)
- 94 ptos. – Rafa Cambra Uno (2021)
- 93 ptos. – Rafael Cambra Mallaura
Todo un clásico, Pablo Calatayud y su Celler del Roure
- 95 ptos. – Maduresa (2022)
- 95 ptos. – Parotet (2022)
- 94 ptos. – Safrà (2022)
- 93 ptos. – Cullerot (2022)
- 93 ptos. – Les Alcusses (2020)
Javi Revert Viticultor, consolidado como todo un referente (de la factoría Calatayud)
- 96+ ptos. – Simeta (2021)
- 96 ptos. – Matador Joana Vascocelos
- 96 ptos. – Micalet (2022)
- 95+ ptos. – Micalet (2021)
- 95 ptos. – Foradà (2021)
- 94 ptos. – Sensal (2022)
- 93 ptos. – Sensal (2021)
La Comarcal, el proyecto del propio Revert con su amigo, el enólogo Víctor Marqués.
- 93 ptos. – Lafont (2022)
- 93 ptos. – Grillar (2022)



El monastrell de Casa Los Frailes sigue mantiene su regularidad.
- 93 ptos. – 1771 (2020)
Can Leandro, la bodega de Ontinyent, se evidenciado como un proyecto con futuro.
- 94 ptos. – Can Leandro Alt de les Flors (2020)
- 93 ptos. – La Lloma (2022)
- 93 ptos. – L’Arenal (2021).
Una de mis bodegas favoritas, Fil-loxera & Cia es otra fija últimamente en lista.
- 94 ptos. – La Mujer Caballo Taronja (¡como me gusta este vino!)
- 93+ ptos. – La Mujer Caballo Blau
Dejando a parte el Wine Advocate y las puntuaciones de Luis Gutiérrez, no son pocas las prestigiosas guías (Sevi), catas y premios (Decanter) en concursos que avalan esta trayectoria incuestionable. Me gustaría hacer referencia a otros indicadores que vienen a incidir en el mismo sentido.
Akatavino Magazine ha publicado el Top 10 de los Mejores Rosados 2023 en España de los XX Premios AkataVino, la lista más influyente en medios digitales en España y es un verdadero lujo ver en el Top 1 el Impromptu Rosé de la bodega de Requena que dirigen magistralmente Rafa Navarro y Pablo Ossorio, al que definen como ‘El más valioso. El mejor rosado de guarda. Un rosado de élite, donde la fruta roja nos enseña madurez y el terruño aparece en forma de recuerdos de trufa, junto a una exquisita sensación de perfume floral”.
Para más abundancia, también según este magazine, el MEJOR CAVA del MUNDO es un espumoso que ha logrado 99 puntos en los mismos XX Premios AkataVino “Best Wines Spain AkataVino Awards”, después de una cata de 2.900 vinos, de 1.000 bodegas distintas. Se refieren al Tantum Ergo Exclusive 2012, que sólo se elabora en formato magnum. Una creación magistral de Bodegas Hispano Suizas. Un cava a la altura de los mejores espumosos del mundo, de edición numerada y limitada a tan sólo 513 botellas. Chardonnay y Pinot Noir (un Blanc de Noir) y crianza sobre lías, de un mínimo de 118 meses.
Igualmente nos sorprendía la reciente creación de la Unión de Vinos de Pago Certificados constituye la agrupación de los Pagos, Denominación de Origen Protegida (DOP), reconocidos oficialmente por la UE, cuyo objetivo principal es la difusión y fomento de sus valores a nivel nacional e Internacional. La asociación ha nacido oficialmente el pasado 4 de diciembre de 2019 en El Real Casino de Madrid.
Vino de Pago es el término tradicional para el nombre oficial de una denominación de origen protegida española para vinos, que garantiza la procedencia de las uvas de una zona geográfica con unas características edáficas específicas. Es decir, cuando en una zona concreta existe un microclima particular y una composición del terreno que la diferencian y distinguen de otras zonas de su entorno. Esta indicación geográfica está reglamentada por la Ley de la Viña y el Vino (2003). Los Vinos de Pago españoles representan una categoría de elite. Tienen su propia denominación, que es individual y es la máxima categorización que un vino puede obtener en España y se refiere a vinos producidos en un «pago» específico, que ha demostrado consistentemente un carácter y calidad únicos.
Esta verificación supone formar parte de un selecto grupo, entre cuyos miembros se encuentran las siguientes bodegas valencianas: Pago de los Balagueses, Pago Chozas Carrascal y Pago Vera de Estenas. Todas ellas con terroirs dónde cada botella, evidencia la diversidad y riqueza de la viticultura española. Asociación presidida por el enólogo valenciano Rodolfo Valiente, quien obtuvo, del crítico estadounidense fundador del Wine Spectator James Suckling, la máxima puntuación a un vino de Pago, en cata a ciegas, en concreto 96 puntos para su Pago de los Balagueses Syrah, siendo además el 5 mejor vino del mundo por debajo de 30$. Este último año ha conseguido 94 puntos.



También en España existe otro grupo de viticultores que viven por y para conseguir unos vinos excepcionales, Grandes Pagos de España. Viticultores que aman sus fincas y respetan el entorno que las rodea, como si se tratara de auténticas joyas. Fundada por el Marqués de Griñón, estos viticultores entendieron que, no sólo compartían pasión y filosofía de trabajo, sino que podían dar un paso más allá trabajando unidos para conseguir unos vinos excepcionales. Surgió entonces Grandes Pagos de España, asociación oficiosa, no sujeta a los condicionantes legales de la anterior.
A esta asociación pertenece la bodega Mustiguillo, con su Finca Terrerazo (primer vino de pago de la Comunidad Valenciana) y Quincha Corral (proyecto pionero y absolutamente personal de Toni Sarrión, Quien presidía Grandes Pagos de España hasta su relevo hace unos meses por María del Yerro). También es miembro de esta asociación otra bodega icónica, Enrique Mendoza Viticultor, en l’Alfàs del Pi (Alicante).
Pero cuando hablamos de vinos valenciano, extendemos el concepto a toda la comunidad, ya que, bajo el paraguas de sus DO, IGP o Pagos, podemos encontrar la excelencia. Que no se me olvide mencionar a mi buen amigo Vicente Flors, con su Blanc de Clotàs 2020, con el que consiguió la Medalla de Oro en el 1er. Concurso de Vinos del Mediterráneo, certamen organizado por la Federación de Asociaciones de Sumillers de la CV (FASCCV).
Y no quiero extenderme más, simplemente recomendar a estos opinadores de pacotilla, divulgadores de la ignorancia, que antes de lanzar su sentencia, beban vino, mucho vino y si es valenciano mejor. No puedo acabar sin recordar la frase que le escuché en cierta ocasión a ese gran filósofo agrícola que es Pablo Calatayud: Algún dia, es estes terres, se farà el millor vi del mon.

