DEL TINTO SE PUEDE SALIR

La frase la acuñó ya hace unos cuantos años el enólogo Pablo Ossorio (me consta que tiene el copyright) y me viene ahora al caso por la cata de vinos blancos para prensa especializada, que celebró en Valencia la D.O.Ca Rioja y una posterior feria en el Hotel SH Valencia Palace.

A estas alturas nadie ignora que la denominación de origen riojana posee la más potente imagen de marca del panorama vitivinícola, en cuanto a vinos tintos, hasta tal punto que en restauración era frecuente pedir un rioja en vez de pedir un tinto. Recuerdo en cierta ocasión que mi padre compró (alguien se la colocó) una caja de tinto de Rioja a 2 euros la botella, cuando le pregunté porqué la había comprado me dijo que si era un Rioja no podía ser malo. Le tuve que explicar que en todas las DO’s hay vinos buenos y malos, que con ese precio no debía ser de muy buena calidad, pero él insistía ‘¡Pero si es un Rioja!’.

Han pasado muchos años desde que esta denominación de origen ha venido liderando el mercado de los tintos, sin tener demasiado en cuenta su producción de blancos que, aunque en mucha menor cuantía, ya venía produciendo blancos y algún rosado de extraordinaria calidad, pero teniendo que soportar el mantra contrario, tan injusto como incierto: Los tintos de la Rioja son imbatibles, pero los blancos aun tienen que mejorar mucho.

Quizás por ese motivo en 2007 se ponen manos a la obra para que se comience a hablar de los blancos de Rioja y de su estandarte la viura, una variedad de uva blanca, conocida también como macabeo, habitual en La Rioja, Aragón y Comunidad Valenciana. Utilizada para la elaboración de vinos blancos o de cava en Cataluña. Más explosiva que la verdejo, con una hiperexpresión aromática que le confiere un carácter muy especial. A la viura se le incorporan otras variedades, como la mutación de la tempranillo blanca, la garnacha blanca, la maturana blanca y la torrontés. Estas variedades autóctonas han impedido que las hayan invadido otras foráneas como la verdejo o la chardonnay, conservando la personalidad del territorio. A este respecto, debemos recordar que en su día Rioja prohibió plantar uvas blancas, así estaba el patio.

Lo cierto es que estos vinos no los podemos considerar ni como atlánticos, ni como mediterráneos. El Ebro actúa como un regulador climático confiriéndoles un carácter distinto al resto. Y, aunque sus bodegas no estaban preparadas para la elaboración de blancos, la puesta al día en estos últimos años los ha llevado a la creación de vinos con carácter, no les interesa hacer vinos ligeros, para ellos prima la boca sobre la nariz, mirando mucho, en su proceso de elaboración, hacia Borgoña.

La cata estuvo dirigida por enólogo gallego Pablo Franco, director técnico de la DOCa Rioja y contó con la presencia de su presidente, Fernando Ezquerro.


Los vinos catados fueron:

  • Adela Mendoza Jarrarte Blanco 2023
  • Ijalba Maturana Blanca 2023
  • Izadi Larrosa Blanco 20022
  • Añadas Frías 2021
  • Roda I Blanco 2021
  • Límite Norte
  • Rioja Vega Tempranillo Blanco Reserva 2020
  • Flor de Muga Blanco Reserva 2020
  • Valdesabril Viñedo Singular 2020
  • 200 Monges Reserva Blanco 2010 (una pequeña joya con la que concluir la cata).

Vinos que nos sorprendieron por su frescura en boca, de sensación más golosa, alguno de  marcada acidez y con un gran volumen en boca, que les hace perdurar en tiempo.

En algún caso, como al Roda I, le sientan mal las prisas. Hay que dejarlo reposar para que se exprese y consumirlo casi a temperatura ambiente.

Son unos blancos con personalidad, quizás poco idóneos para el bebedor poco experto y algunos no aptos para todos los bolsillos. Solo les aconsejo que, de entrada, no rechacen un Rioja por que sea blanco, pueden llevarse más de una sorpresa.

RiojaWine – Consejo Regulador DOCa Rioja – Riojawine

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