Su fundación como ciudad cristiana se produjo en el año 1300 por Bernardo de Sarriá, el almirante de Jaime II de Aragón, con una finalidad estratégica. Pocas poblaciones tienen el espíritu marinero de La Vila Joiosa, no solo por su importante flota pesquera, sino por sus barcos veleros que, atravesando Mediterráneo y Atlántico, se dirigían al Nuevo Mundo y otras costas para buscar la vid, olivos o incluso el chocolate, productos básicos en su cultura y gastronomía. Por eso La Vila huele a mar y a chocolate, ese que traían los veleros de ‘Los Centella’ desde américa y que han acabado constituyendo una de las principales industrias locales: Valor, Clavileño, Pérez y Marcos Tonda. A partir del siglo XVIII se cargaban en su puerto las telas y el papel de fumar de Alcoy en grandes barcos, que se dirigían a las entonces colonias americanas, para volver cargadas de cacao y otros productos exóticos. Desde entonces la ciudad huele a cacao tostado.
Encajada entre dos gigantes turísticos, Benidorm y Alicante, esto le puede impedir en ocasiones brillar con luz propia a pesar de sus evidentes encantos y diferentes propuestas. La ciudad se abraza al mar vestida de colores, con esos tonos pastel con que los pescadores pintaban sus casas para divisarlas desde lejos, cuando se acercaban a la costa. Su casco antiguo, con sus murallas renacentistas y la Iglesia fortaleza de la Asunción, de estilo gótico, todos ellos declarados bienes de interés cultural (B.I.C.), acechan uno de sus principales encantos turísticos, como ‘La Baseta de l’oli’ playa principal llamada así porque sus aguas parecen una balsa de aceite. Está junto al puerto pesquero, circundado por el paseo marítimo, donde se encuentran innumerables locales de restauración, aunque sin duda mi restaurante favorito El Hogar del Pescador, con una deliciosa cocina marinera, con una propuesta basada en arroces, pescados y marisco, más frescos imposible, ya que los consiguen de la Lonja que tienen a escasos metros de su local. En sus instalaciones, tanto Marta Devesa (cocina), como su marido Julio Moreno (sala) te van a atender de maravilla.


Su historia reciente tiene dos nombres propios que no podemos obviar por su importancia en la evolución de La Vila y las huellas que lo han dejado patente: el filávntropo Álvaro Esquerdo y Vicente Lloret ‘Centella’. El primero fue un médico que ejerció la mayor parte de su carrera profesional en Barcelona, pero que dedicó parte de su fortuna a la construcción de las escuelas de la Ermita de Sant Antoni (su barrio natal) o a la dotación de un quirófano, con todo su instrumental, para el Hospital Asilo. En a actualidad solo se conserva la fachada, de estilo historicista, que da acceso al Vilamuseu. La familia de los ‘Centella’ comenzó allá por el 1870 vendiendo pescado, cargado en mulos, por las comarcas del interior aprovechando los pozos de nieve de las montañas para la conservación de su producto. En verano, cuando no había nieve, se dedicaban a hacer salazones. Pero desde 1909 la empresa Lloret y Llinares (conocida como El Ancla, a partir de 1950) comenzó a instalar fábricas en Tarifa, Ceuta y Canarias, creando una flota de grandes barcos, como las goletas ‘Centella’ y ‘Jonense’, construidas en los mismos astilleros de La Vila. De sus viajes por el mundo trajeron especias y plantas exóticas, como las dos araucarias que plantaron en la entrada principal de chalet de la calle Colón, obra del alicantino Juan Vidal (1930), de estilo ecléctico (con elementos modernistas, clásicos, castizos u orientales) que se conserva perfectamente rehabilitado, convertido actualmente en oficina de turismo de la ciudad.


Mucho que ver y mucho que disfrutar en la ciudad del chocolate que ofrece una importante industria hotelera, como el célebre Hotel Montíboli, situado en un enclave privilegiado sobre un acantilado frente al mar y que albergó a la selección argentina en el Mundial de Fútbol del 82. Pero también hay infinidad de alojamientos turísticos donde poder reservar la estancia.
La gastronomía ofrece múltiples posibilidades, además de El Hogar del Pescador, como la Taverna El Pòsit o Ca Marta, junto a otras propuestas más divertidas (sobre todo en verano), o dejarte llevar en Tamarindos Villajoyosa un rincón paradisíaco, en primera línea de playa, con propuestas internacionales muy interesantes y divertidas.
OFICINA DE TURISMO DE VILLAJOYOSA
Calle Colón, 40
03570 Villajoyosa (Alicante)
966 85 13 71
turismovillajoyosa.com
EL HOGAR DEL PESCADOR
Avda. País Valencià, 33 (Club Náutico)
03570 Villajoyosa (Alicante)
965 89 00 21
hogardelpescador.com
TAMARINDO VILAJOYOSA
Partida Torre Almadraba, 67
03570 Villajoyosa (Alicante)
634 07 30 27
tamarindosvillajoyosa.com
HOTEL MONTÍBOLI
Partida de Montiboli, s/n
03570 Villajoyosa (Alicante)
965 89 02 50
montiboli.com

