LUIS EL PESCADERO Y EL SALPICÓN DE MI CUB

Hay veranos que saben a playa. Otros a crema solar. Y luego está el verano valenciano, que sabe a clóchina, gamba y pulpo. Lo demás son inventos.

Mientras algunos siguen empeñados en poner flores comestibles, humos y nombres impronunciables a cualquier plato, en Mi Cub han decidido hacer algo mucho más revolucionario: confiar en su pescadero del Mercado de Colón.

El resultado llega en forma de un salpicón de gamba, pulpo y clóchina valenciana (les millors del mon), una receta firmada por Luis Lázaro, de Martin & Mary, que desde hoy se incorpora a la carta dentro de las acciones de ‘Les 4 Estacions de la Terreta’, iniciativa que convierte cada cambio de estación en una excusa perfecta para reivindicar el producto valenciano… y, de paso ¡alegrarnos el estómago!

Porque la estrella del plato es la clòtxina valenciana, que está viviendo su mejor momento del año. Y alrededor de ella, gamba y pulpo de nuestras costas, sin necesidad de pasaporte ni vuelos transoceánicos. Fresco, ligero y con ese punto de mar que hace que uno empiece pidiendo un plato para compartir… y termine preguntando si queda pan para mojar (como hicieron el becario Julián y Sempre Sisco).

‘Queríamos un plato que supiera a verano desde el primer bocado’, explica Luis. Y lo ha conseguido sin necesidad de espumas, nitrógeno líquido ni fuegos artificiales. Solo respetando un producto que, curiosamente, suele ser el ingrediente secreto de los mejores cocineros.

La filosofía tampoco es casual. Mi Cub presume de ser el único espacio del Mercado de Colón que cocina exclusivamente con producto de mercado y de los mismos puestos de ese mercado. Vamos, que aquí el kilómetro cero no es una moda, es una forma de entender nuestra gastronomía.

Para Anabel Navas, gerente de Mi Cub, esta propuesta mantiene viva la filosofía con la que nació la iniciativa: rendir homenaje a los productores valencianos y demostrar que la despensa de la terreta tiene argumentos suficientes para llenar una carta durante los doce meses del año. Y, visto lo visto, ¡no le falta razón!

No es la primera vez que ocurre. Algunas de las recetas creadas para ‘Les 4 Estacions de la Terreta’ han tenido tanto éxito que se han quedado a vivir en la carta. Ahí siguen el figatell, la coca de dacsa o la titaina, convertidos ya en habituales de la casa.

Con este nuevo salpicón, Mi Cub vuelve a recordarnos una verdad gastronómica que nunca pasa de moda: cuando el producto es extraordinario, lo más inteligente que puede hacer un cocinero es no estropearlo (la teoría del menos es más).

Y eso, aunque parezca sencillo, no está al alcance de todo el mundo.

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