MARMUN, el moscatel considerado como el primer vino mar y montaña

La fusión de la dulzura marinera, con el frescor de la montaña

Denia tiene un origen romano (toma su nombre de la diosa Diana, identificada con Afrodita), y estaba situada al norte de la actual ciudad, frente al antiguo puerto. La historia nos cuenta que fue en el siglo I a.C. cuando las tropas del Tribuno Quinto Sertorio establecieron en Dianium una base naval, hecho que, junto a su privilegiada ubicación a las faldas del Montgó, marcó inevitablemente su posterior desarrollo, no exento de altibajos, hasta desembocar en la espléndida ciudad actual, capital de La Marina Alta.

Denia, a la que algunos consideran como la más valenciana de las ciudades alicantinas, es un importante foco turístico con unos visitantes de nivel medio-alto que le han hecho disponer de una de las ofertas gastronómicas más importantes del Mediterráneo. Por eso el 11 de diciembre de 2015 fue declarada Ciudad Creativa de la Gastronomía por la Unesco. Por cierto, la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la Marina Alta (AEHTMA), en colaboración con el Ayuntamiento de Dénia, convoca cada año un concurso que concita la atención de cualquier aficionado al marisco, así que la XII edición del Concurso Internacional de Cocina Creativa de la Gamba Roja de Dénia ya tiene fecha, se celebrará el martes 9 de abril en su Mercado Municipal.

Allí es donde veranea el protagonista de nuestra noticia, el bodeguero Rodolfo Valiente, de Vegalfaro, quien en sus frecuentes paseos venía tomando conciencia del abandono progresivo de aquellas tierras que tanto contribuyeron en su día al auge económico. Denia fue un importante puerto, no solo pesquero, sino comercial, a través del cual de exportaban las pasas a América (al igual que en Villajoyosa lo hacían con las telas y el papel de fumar). Esos bancales, con esas viñas de moscatel olvidadas reconcomían por dentro a Rodolfo. Todos los bodegueros tienen conciencia de la importancia del terruño y del cariño que se le profesa.

Tiempo después la oportunidad le vino servida en bandeja, en un almuerzo en Jesús Pobre (en Casa Rosita, no podía ser en otro sitio) con su amigo Santi Signes, propietario de El Celler de La Marina y distribuidor de los vinos de Rodolfo en la zona, ambos coincidieron en la posibilidad de elaborar un moscatel que encarnara las virtudes de ambos territorios. Que naciera de esas parcelas de cepas viejas en situación de casi abandono, mezclándolas con las de la parcela que la Familia Valiente conserva en Requena.

Uvas de moscatel romana, criadas a los pies del Mongó, a 150 metros de altura, junto con la moscatel de grado menudo de la Plana de Utiel-Requena, criadas en un clima más extremo. De ahí su nombre, MARMUN, acrónimo de mar y montaña (en valenciano muntanya), por las dos zonas que las han visto nacer.

Ambos tuvieron claro desde el primer momento que debían contar con la colaboración de Jaume Soler, conocedor como pocos de la comarca y de aquellas tierras que podían ver de nuevo el cultivo de moscatel de Alejandría, considerada por los expertos como una de las vides más antiguas que quedan, sin modificar genéticamente. ​ Su origen es norteafricano y su nombre probablemente deriva de la conocida ciudad egipcia. Su importancia en la viticultura mediterránea es evidente, pero sobre todo en la Comunidad Valenciana.

Un vino seco, de trago suave

Que nadie piense que estamos hablando de un blanco dulce, ni de una mistela. A este vino MARMUN, lo han definido sus creadores como el primer vino mar y montaña, término hasta ahora utilizado exclusivamente para temas gastronómicos, pero vayan acostumbrándose. La iniciativa no ha podido ser más exitosa y ya disponen de las dos primeras añadas, la de 2022 y la del 2023. Esta última, a pesar del poco tiempo en botella, promete una evolución muy seductora.

Solo un pequeño inconveniente, se han podido embotellar tan solo unas 3.000 botellas, así que los gastroadictos deberán espabilar para conseguir una, que, por otro lado, han salido al mercada por solo unos 12 euros.

Un vino muy recomendable, así lo definen mis compañeros de 5B Selección (yo aun no he tenido ocasión de probarlo):

  • Brillante a la vista, de color amarillo-ambar con ribetes dorados
  • Muy aromático, con notas a piel de naranja, miel, ligeras notas a azahar fruta blanca de hueso muy fresca
  • En boca aparece un vino seco, de trago suave y un punto salino, muy fresco y pleno, untuoso.
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