Hace poco comentábamos el diluvio de puntos que la última cata de Parker había derramado sobre los vinos valencianos. Las puntuaciones Parker van desde el 50 hasta el 100 y se definen con las siglas de RP (Robert Parker) que preceden a la nota.

Esto no significa que sea el propio Robert Parker quien  puntúa, sino que es una calificación amparada por el sello de Wine Advocate. Pero, ¿quién es Parker, y porqué son sus puntuaciones tan influyentes en el mundo del vino? Era un abogado estadounidense que se convirtió en crítico de vinos y fundó su boletín bimensual mencionado anteriormente, el Wine Advocate, en la década de los 70, en el que calificaba y puntuaba sus catas de vinos. Su influencia ha ido creciendo a medida que lo ha hecho el número de suscriptores, sobre todo en el mercado americano. Debido a su influencia, muchos enólogos y bodegas han centrado sus esfuerzos en elaborar vinos al gusto de Parker.

Independientemente, está claro que una puntuación alta en sus catas sirve para catapultar inmediatamente tu vino y tu marca. Basta con recordar lo que le sucedió a Pablo Calatayud con las puntuaciones a Les Alcusses 2000 (primero) y Maduresa 2003 (después), que le sirvieron para impulsar su bodega, al tiempo que ponían el foco en los vinos de les Terres dels Alforins.

Desde hace unos años es el abulense Luis Gutiérrez quien se ha convertido en el prescriptor de vinos español más reverenciado, al hacerse cargo de las puntuaciones para la edición española de The Wine Advocate, (a quien consideran el equivalente a la Guía Michelin para los restaurantes). Una guía que ha sido idolatrada y criticada a partes iguales, pero que sus puntuaciones son esperadas y nunca pasan desapercibidas.

Mi reproche principal es que sus catas no lo sean ‘a ciegas’, primero que nada y que seleccione las bodegas de los vinos que va a catar, quedándose muchos vinos sin puntuar. Hace poco me comentaba Javier Gandía que ´Luis Gutiérrez no quiere catar nuestros vinos, dice que somos demasiado grandes…’, excusa difícilmente entendible. Tampoco acabo de entender que, de los vinos de la DOP Utiel-Requena, solo haya catado los de cuatro de sus bodegas: Mustiguillo, las Mercedes del Cabriel y las dos de Los Pedrones: Dussart Pedrón y Sentencia. ¿Qué pasa con el resto de bodegas de esa DOP, no le parecen interesantes sus vinos? Os recuerdo que el Bassus Finca Casilla Herrera 2020, de Bodegas Hispano Suizas, ha sido elegido como el mejor vino tinto de España en esta edición de los Premios Verema 2023, que han votado más de 20.000 personas.

Independiente de todas estas prevenciones, no cabe duda que conseguir una puntuación entre 90-95 puntos, que se considera Excepcional (lo máximo son 96-100, con la consideración de Extraordinario), que es lo que ha sucedido con estos más de 60 vinos de les Terres dels Alforins, con la excepción de Can Leandro, la bodega familiar de Ontinyent. Ni un pero a ninguno de ellos, son auténticos vinazos, con mención especial a Simeta 2021 con 96+ y Micalet con 96 puntos, que pueden constituir auténticos espaldarazos para Javi Revert.

Por ese motivo, desde la DOP Valencia organizaron una cata sobre el terreno, en la mítica bodega de la familia Velázquez, Los Frailes, a la que era imprescindible asistir. Debo aclarar que no los catamos todos, cada una de las 8 bodegas eligió unos de los vinos puntuados para catar y al finalizar si tuvimos ocasión de poder catar el resto. Nadie lo hizo, os lo aseguro, que sesentaytantos vinos, ¡son muchos vinos!

Cada una de las bodegas aprovechó la ocasión para presentar su proyecto y su filosofía enológica. Después de una introducción de Salvador Manjón, presidente de la DOP Valencia, que sacaba pecho merecidamente, por el excelente papel de sus bodegas en la cata.

Este es el futuro, o no habrá futuro

Así de concluyente se mostró Manjón, para poner en valor la apuesta de estas bodegas por las variedades autóctonas. La recuperación de estas variedades puede convertirse en el hecho diferencial en el nuevo mundo del vino: territorio, paisaje y tradición. Estamos orgullosos, y convencidos a la vez, de que esta viticultura es la garantía del futuro.

Así comenzó el desfile de las bodegas, con las palabras del anfitrión, Miguel Velázquez, junto a su hermana María José. Trece generaciones de Casa Los Frailes, quien primero que nada quiso poner en valor el papel que la asociación Terres dels Alforins viene desempeñando en la zona, en la que se comparten creencias y valores para todos ellos. Miguel también quiso agradecer la trayectoria de Pablo Calatayud, que con sus vinos abrió las puertas del universo Parker a este legendario rincón de la provincia de Valencia, al que mi amigo Lladró bautizó como la Toscana valenciana.

El resto de bodegas fueron presentando cada una sus vinos. El itinerario comenzó en la Vall d’Albaida, con Can Leandro, bodega familiar de Ontinyent, en la que los hermanos Gabriel y Alberto Sanchis soñaron un día con recuperar un patrimonio familiar, pareciéndose a sus bodegueros vecinos y a su pasión por ‘embotellar el paisaje de Ontinyent y especialmente sus montañas’. El vino elegido fur Panxut, monovarietal de Bonicaire, que obtuvo 92+ de Parker, aunque había sido su Alt de les Flors con 94, el mejor puntuado.

Les siguió la bodega El Angosto, con su enólogo Juanjo Díez, quien  recorrió la historia de una firma que nacía en 1905 con Viveros Cambra. Cien años después surgía la actual bodega. El vino elegido fue Teuladí Negre, de Arcos y Forcallà, con 90 puntos Parker.

Le tocó el turno a Celler del Roure, con su alma mater Pablo Calatayud, que comenzó con un sentido reconocimiento a Dani Belda, personaje singular y motor de los vinos de la zona, no en vano fue él quien convenció al patriarca Paco Calatayud de que apoyara el proyecto de su hijo Pablo, ingeniero agrónomo recién licenciado, para formar su bodega propia bodega. Su razonamiento para convencer al tío Paco fue contundente, ‘no té cap sentit vendre’m a mi el millor raïm de les terres de la família i no quedar-se-lo per a fer el vostre propi vi’. Tampoco hizo falta mucho más para doblegar el espíritu aventurero y emprendedor de aquel hombre que, pasados los 70, decidió comenzar el nuevo oficio de bodeguero.  Pablo presentó su Parotet, 95 puntos Parker, de las variedades arcos y mandó. Sin olvidar que también su Maduresa ha recibido 95 puntos.

Le llegó el turno a Fontanars y a Rafa Cambra, quien puso en valor los diferentes suelos de la zona. Muchas de cuyas variedades autóctonas que ahora están trabajando, fueron capaces de superar la filoxera. Rafa repasó los inicios de la bodega en Ontinyent a principios de siglo. ‘Estoy convencido de que los vinos que se hacían en estas fincas hace 100 años serían muy parecidos a los de ahora. Su vino elegido, la Forcallà de Antonia, que ha obtenido 94 puntos Parker, por los 95 de Casalabor y Casa Sosegada.

Le siguió la pequeña bodega de garaje Fil.loxera & Cia, con Pilar Esteve y José Ramón Doménech, que dieron rienda suelta a la fascinante creatividad de esta bodega, no solo por sus vinos, también por sus nombres y etiquejes. “Nacimos con el objetivo de hacervinos que nos gustasen a nosotros, con variedades locales, que fueran transgresores y elegantes”. Arcos, Ullet de Perdiu, Valensí o Verdil, son algunas de las uvas de referencia en el proyecto, aunque mantienen y reivindican sus viñas de tempranillo, con las que no renuncian a seguir elaborando. La cata fue con La Mujer Caballo Taronja, un blanco brisat elaborado principalmente con valensí, moscatel romano y airén. 94 puntos Parker para un vino que os puedo asegurar que no se parece a nada de lo que hayáis probado anteriormente, un original orange wine que trasciende las modas.

Tomó la palabra José Antonio Ferri y Bodegas Los Pinos. Reconoció que su interés inicial era comprar la casa, pero que, si no llega a ser por la bodega, finalmente nunca la habría comprado. La Finca es su gran joya: 62 hectáreas de un viñedo con el mérito de haber sido ser la primera bodega ecológica de la Comunidad Valenciana. Su vino elegido fue 1909, una referencia muy especial que solo se elabora en añadas excepcionales. En el 2021 (la añada elegida), fue un monovarietal de monastrell con 91 puntos Parker, sin embargo, La Sort es su vino más laureado con 92.

Para acabar con Fontanars dels Alforins, nuevamente tomó la palabra nuestro anfitrión Miguel Velázquez, con quiso dar un repaso por la historia, Habló de esa zona de mestizaje de culturas por la unión de las tierras de Castilla, Valencia y Alicante. Mestizaje entre las alquerías valencianas y las casas de campo manchegas, de mestizaje desde épocas romanas, de la expulsión de los jesuitas… ‘lo mejor que nos ha podido pasar es que el ser humano se ha olvidado de este paisaje y no ha intervenido en él’.  Su cata fue con el emblemático 1771, que lleva en su etiqueta la escritura y el año en el que su familia compró la finca. Un vino con 93 puntos Parker.

Jorge Caus, director técnico de la Cooperativa La Viña manifestó que “Es un gran día, la prueba de que estamos en el buen camino. Debemos hacer vinos que nos hagan viajar al territorio en el que nacen y garantizar que el agricultor va a ser capaz de ganarse la vida dignamente con su trabajo’. Catamos Los Escribanos, un proyecto excepcional con viñas viejas de monastrell, con con 92 puntos.

Pero este día hubiera resultado incompleto sin la presencia de Dani Belda, que apareció cuando ya no le esperábamos, respondiendo a la invitación de la DOP Valencia y poniendo el broche final a una jornada histórica.

Belda es sin duda el Dalai Lama del Alforins, el inició un nuevo camino en la viticultura de la zona que otros han ido recorriendo después. Y sin proponérselo, que él nunca quiso convertirse en adalid de nada. Recuerdo en año 1996 (o quizás fue en el 97) en los premios que otorgaba la Real Academia del Vino Valenciano (por cierto, no sé que ha sido de ella), eran los Premios Noé y en esa gala Belda acaparó cuatro de ellos, dos para vinos de su bodega y otros dos para Heretat de Taverners. Su amigo Pepe Mendoza le comentaba por aquel entonces ‘para que me voy a presentar si tú lo ganas todo’. Ahora Dani mira orgulloso ese triangulo mágico que conforman Fontanars, Maoixent y la Font de la Figuera, plagado de viñas, cereal y árboles frutales que, en unas semanas lucirán en todo su esplendor. Hoy, él y todos los bodegueros dels Alforins se sienten orgullosos de haber derrotado a los vertederos y parques eólicos, para convertirse en una de las zonas vitivinícolas más importantes del país.

Es momento de recordar una vez más las sabias palabras de Paco Calatayud ‘Algún dia, en estes terres, es farà el millor vi del mon.

P.D.: Al acabar la cata pudimos disfrutar de una suerte de ‘barra libre’ (con perdón de la expresión), donde cada uno pudimos catar todos los vinos puntuados. Evidentemente no los probamos todos, que aun somos gentes sensatas. Una animada conversación y un catering que redondeó el evento: los quesos fueron una auténtica pasada, como el embutido (la longaniza de Pascua estaba espectacular o el blanquet). Probamos también una versión del gaspatxo  moixentí y una cazuela d’arròs al forn, que según nos indico el cocinero, carecía de tomate porque no estamos en temporada… ¡Mátame camión! Como suele decir mi querido Paco Bautista.

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