Al nuevo primer ministro francés, Gabriel Attal, nombrado por Emmanuel Macron el pasado 9 de enero, se le calentó la boca y mintió pública y descaradamente.
Con solo 34 años, el primer ministro más joven de la Quinta República, quien antes de su nombramiento desempeñó las funciones de ministro de Educación, seguramente agobiado por las violentas manifestaciones agrarias, no dudó en calificar a la agricultura española como competidor desleal, dando a entender que era la causa de todos sus males.

Criticado por sus declaraciones, el Partido Popular europeo ha solicitado al presidente Pedro Sánchez y a Bruselas que protejan a nuestra agricultura de los excesos verbales de este tipo, primer ministro francés, de quien se debería exigir su destitución inmediata a su presidente Macron, por mentiroso e irresponsable. Por falsear la verdad y avivar injustamente el fuego de la protesta contra nuestros transportistas y productos hortofrutícolas. Nuestro ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha salido al paso de estas acusaciones asegurando que ‘no hay ninguna ventaja competitiva.’ Pero hay que preguntarse si solo con esta afirmación es suficiente, ¿nos vamos a quedar en solo unas declaraciones? Algunos esperan que se deje de actuar con tibieza y que nuestro presidente haga lo mismo que el francés Macron, acudir a la sede del Parlamento Europeo a defender a sus agricultores.
¿El jovenzuelo Attal hizo estas declaraciones conscientemente o, pillado por el entrevistador improvisó una respuesta que calmara a los manifestantes? Si lo hizo conscientemente demostró una ignorancia supina. Precisamente la agricultura francesa tiene autorizada la utilización de 83 productos distintos para sus cultivos, mientras que la española tan solo 36. Precisamente una de las quejas de nuestros agricultores es el excesivo intervencionismo de Bruselas, que viene condicionando la rentabilidad de nuestros cultivos, mientras que se muestra mucho más laxa con las importaciones agrícolas de terceros países. El mentiroso primer ministro francés, en vez de lanzar infundadas acusaciones, debería echarle valor al asunto y mirar más abajo. Marruecos si que utiliza fitosanitarios prohibidos por la UE pero, sin embargo, le autorizan la importación de sus cítricos. Eso si que es una competencia desleal para las naranjas valencianas (por ejemplo). Pero claro, uno no sabe porqué existe ese miedo o prevención a meterse con el país magrebí. ¿Sabían que, curiosamente Francia es el principal país de entrada de frutas y hortalizas marroquíes? Su volumen supone el 50% del total importado por la UE.


Manifiesta en un comunicado Cristóbal Aguado, presidente de AVA-ASAJA que ‘Bruselas está firmando sistemáticamente acuerdos comerciales con países terceros como Marruecos, Egipto o Sudáfrica a los que otorgan los mismos derechos que a los estados miembros, arancel cero para sus envíos, pero sin exigirles las mismas trabas, limitaciones y prohibiciones que a los estados miembros’.
Frecuentemente nuestra agricultura ha sido moneda de cambio para los acuerdos pesqueros y parece ser que igualmente para que actúe de gendarme, frenando las avalanchas de la inmigración ilegal.
¿COMPETENCIAL DESLEAL?
Nuestra agricultura está padeciendo las mismas restricciones que la francesa, belga, alemana o italiana, frecuentemente perjudicadas por las políticas de Bruselas, con unas continuas restricciones que condicionan la rentabilidad del campo, al tiempo que han ido disminuyendo las ayudas y subvenciones europeas. Una política basada frecuentemente en ecologismos radicales ignorantes de la auténtica realidad, empeñada en luchar contra el cambio climático a costa de la agricultura europea. Nos pueden parecer exageradas las palabras de Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, ‘para Bruselas es más importante la vida de un lobo, que la de un cordero, una vaca o la supervivencia de un agricultor’ pero parece que no va tan desencamino ¿no? Sobre este tema concreto opina que ‘Se ha rebosado el vaso con todas las políticas de los últimos. Nosotros creemos que así no se hace más Europa, que es lo que queremos, sino que se penaliza a un sector tan importante como el agrícola. Nos tenemos que adecuar a las nuevas normas, pero estas tienen que tener el respaldo científico, el respaldo profesional, se tienen que hacer escuchando a los agricultores y no que haya políticas que supongan menos dinero de la PAC y situaciones que complican la producción con más restricciones por el bienestar animal o la Ley de Restauración de la Naturaleza. No se trata solo de menos dinero, sino han convertido en poco atractivo y rentable un sector que ya viene bastante dañado. En muchas ocasiones no es un problema de precios si no de costes’.



Mientras, unos 5.000 camiones con cítricos valencianos permanecen bloqueados en las autovías galas y belgas, obligando a cooperativas y empresas hortofrutícolas valencias a ralentizar una entrega de mercancías que puede generar unas pérdidas diarias de 600 euros por vehículo, según la patronal transportista CETM. Ya sabemos que los franceses, cuando tocan a arrebato y escuchan aquello de Allons enfants de la patrie y lo de enarbolar su sangriento pendón (l’étendard sanglant est levé), son más brutos que nadie y no se quedan solo en retener camiones, se dedican a volcarlos y tirar sus mercancías ante la flagrante pasividad de su gendarmería que asiste impasible al atropello ¿De verdad que no hay forma de impedirlo?
Ya se que andamos últimamente muy distraídos con la amnistía y su aprobación parlamentaria, pero sería deseable que esta cuestión no pasara desapercibida para nuestros políticos, todos, unos y otros, y que la respuesta no se limitara a una declaración bienintencionada. Todos jugamos mucho.
P.D.: Nuestro conseller de Agricultura, Ganadería y Pesca, José Luis Aguirre, compareció ayer tras el pleno del Consell, en defensa de los productores valencianos de frutas y hortalizas y condenar rotundamente los ataques al sector primario valenciano en Francia.
Durante la rueda de prensa celebrada tras el Pleno del Consell, José Luis Aguirre ha expresado su malestar por la situación por la que atraviesan las exportaciones hortofrutícolas de la Comunitat Valenciana con destino a Francia o en tránsito por este país. En este sentido, Aguirre ha pedido muy seriamente al gobierno español que exija al francés la garantía de protección de los transportistas para que los productos valencianos lleguen a su destino.
A este respecto, el conseller ha señalado que ‘el problema de los agricultores franceses es el mismo de los españoles‘, son las políticas ‘que imperan en Bruselas‘, en alusión a los cumplimientos que exige la legislación europea en materia de agricultura.
Reacción muy lógica, pero que debería haberse producido dos días antes, en cuanto el indocumentado Attel, nos acusó falsamente de utilizar fitosanitarios prohibidos en nuestros cultivos. Esperar a la reunión del Pleno del Consell no era necesario (o quizás, puestos a pensar mal, alguien en ese pleno le advirtió que debería manifestarse al respecto).

