El valenciano, de Alberic, Vicent Sanchis es el nuevo ganador del Llagostí d’Or de Vinaròs

La Ciudad de Vinaròs (si, ciudad, que no en vano le concedió el título Alfonso XII en 1881) es quizás la gran desconocida de las importantes ciudades castellonenses. Capital del Baix Maestrat, esta escondida en el límite norte de la provincia, su término municipal linda al norte con los de Ulldecona y Alcanar, de la provincia de Tarragona, con los que el rio Senia establece una frontera natural con nuestra comunidad autónoma vecina.

Seguramente la potencia turística de Peñíscola o la de Benicàssim eclipsan los indudables encantos de una Vinaròs que aun conserva ese sabor entrañable a pueblo pesquero que, en su día, no hace mucho, era el más importante de la provincia, hasta que los privilegios de la capitalidad hicieron que Castellón les arrebatara ese título. Pero lo que no les ha podido arrebatar nadie es el privilegio de ser la capital del langostino, creando una auténtica imagen de marca imbatible. Este legendario crustáceo encuentra su hábitat natural en los sedimentos que deposita el cercano Delta del Ebro, con la aportación, tanto de nutrientes, como de las últimas corrientes de agua dulce. Caladero en el que va a faenar la potente flota pesquera vinarocense. Recuerden, hay langostinos y el langostino de Vinaròs, el de la cola republicana.

Imaginaran que lógicamente su lonja del pescado sea uno de sus atractivos, con su sistema de subasta a la baja y en que pueden participar los particulares y después comerse el pescado en el mismo bar de lonja. O pueden tomarse unos mejillones del delta al vapor en el bar de la Plaza de Toros, acompañados de una bicicleta, que es como llaman allí al vermut con sifón (por cierto, yo pedí una bicicleta y en ninguno de los dos sitios tenían soda, así que hubo que sustituirla por gaseosa). Y hablando de su Plaça de Bous, han de saber que de todas las plazas españolas es la más cercana a mar. Quizás algunos les digan que es Málaga, pero no se lo crean. El último ayuntamiento, más comprometido con las nuevas tendencias animalistas, suprimió los festejos taurinos, aunque la nueva corporación municipal se muestra dispuesta a recuperar esta tradición.

Bueno y de la lonja un pequeño relax en el hotel, para que los miembros del jurado del XXI Concurs Nacional de Cuina Aplicada al Llagostí de Vinaròs nos dirigiéramos al Mercat Municipal para la celebración de esta nueva edición. Primera sorpresa ¡esta abierto! Y uno, acostumbrado a que los mercados municipales cierren por las partes, se sorprende gratamente ya que siempre he mantenido que una de las formas que tienen de luchar contra las grandes cadenas de alimentación es, sin duda, el horario. En este caso permanece abierto hasta las 8h de la tarde. Segunda sorpresa, es amplio, moderno y con una oferta de producto variada, así como con establecimientos hosteleros en su interior. Tiene también un gran espacio para la celebración de eventos gastronómicos, así como un patio posterior al aire libre. Ahí nos reunimos los miembros del jurado para probar y decidir las puntuaciones de los cocineros y restaurantes participantes. Con muy buen criterio la organización limita a 10 los cocineros participantes y a cinco los jurados evaluadores. En esta ocasión mis compañeros en estas lides fueron mi querido lasaliano Paco Alonso de Televisión Española, Joan Garí escritor y ensayista, colaborador habitual de El País, Ferran Lleixa de la escuela gastronómica GASMA (de esta escuela y su labor, tendremos que volver a hablar), y estuvimos presididos por uno de los talentos emergentes de la gastronomía jacetana, el chef Toño Rodríguez del restaurante ‘La Era de Los Nogales‘ (Sol Repsol y Bib Gourmand) en Sardas un pueblo de 37 habitantes en el Pirineo de Huesca. Tenemos que reseñar que fuimos magníficamente asistidos por Gabi Quesada, de la Oficina de Turisme, así como por el speaker oficial del concurso, el chef Juanjo Rodael xiquet de Vinaròs?.

El sistema de puntuación y número de concursantes facilitaron mucho nuestro trabajo, después de afinar mucho descubrimos en la puesta en común que habíamos coincidido bastante en las puntuaciones, al menos en los tres o cuatro primeros puestos. Había que tener en cuenta, sobre todo, el carácter protagonista del langostino, la presentación del plato, la cocción y lógicamente el sabor. Algún miembro probó a pedir alguno de los platos por segunda vez para afinar aún más la puntuación y finalmente tuvimos muy claro un veredicto que se daría a conocer en el vecino Auditorio Municipal (antigua Iglesia Parroquial de San Agustín Obispo, desacralizada tras la liberal Desamortización de Mendizábal en 1836, que en la actualidad hace las funciones también de Museo Municipal).

El acto de la entrega de premios contó con la presencia de la concejal de educación, cultura y turismo Mercedes García, la alcaldesa Mª Dolores Miralles junto con el Vicepresidente 2º  (responsable de Turismo y de la Ruta del Sabor) y alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez Castellá.

Diploma para cada participante y, cuando los nervios estaban ya a flor de piel, se reveló el nombre de los tres ganadores:

  1. Llagostí d’Or 2024, con un premio de 1.500€, fue para el plato f alberiquense Vicent Sanchis  (acompañado por Josep Pons) del restaurant Racó de l’Arnau de València, con su langostino de Vinaròs en tres cocciones y bullabesa de anís y azafrán. Tenemos que añadir que esta misma pareja de cocineros ganó, 24h antes, el Concurso de Steak Tartar del Meat Carnival en Valencia, así que no les pierdan de vista, que esto es solo el principio.
  2. Llagostí de Plata 2024 y premio de 1.000€ para la receta del chef Ariel Mungía (y Raúl Sierra) del restaurant Raza de Valladolid, con su langostino de Vinaròs a la brasa, espárrago blanco y mantequilla.
  3. Llagostí de Bronze 2024 y premio de 500€, para el chef Javier Ruiz (y Mónica Loro) del restaurant El Arriero de Sorzano a La Rioja por Llagostí de Vinaròs con pollo de corral.

Recuerdo las palabras del presidente del jurado Toño Rodríguez cuando le explicaba al auditorio que ‘fue más fácil participar como concursante en su día que como jurado. El nivel ha sido muy alto y seguramente si me hubiera presentado hoy, no habría conseguido el Llagostí de plata’.

La alcaldesa, Mª Dolores Miralles, cerró el acto glosando la importancia del crustáceo en la economía y la promoción de la ciudad, animando a la vez a visitarla por sus innegables atractivos turísticos.

Oigan y es verdad, tienen una magnífica playa, nada masificada, con unos edificios sin excesivas alturas y unos servicios muy completos. Pero hay varios motivos para visitarles ¿Qué me dicen de sus Carnavales? Sin duda los más famosos de la Comunitat Valenciana junto con los de Pego (Alicante). Un taxista nos confirmaba que en carnaval es cuando más se trabaja en todo el año. O recorrer los márgenes del Senia, la zona con mayor densidad de olivos milenarios de todo el mundo, ver estos auténticos monumentos de la naturaleza es toda una gozada. Pero voy a acabar ya este artículo o acabaré hablándoles de las Jornadas de la Cocina de la Galera que se suelen celebrar entre febrero y marzo y donde este típico producto de descarte, utilizado únicamente para caldos y fondos de pescado, ha ido tomando una importante relevancia gastronómica.

Simplemente, visiten Vinaròs y disfruten saboreando su importante oferta gastronómica. Con y sin langostinos.

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